lunes, octubre 30, 2006

La historia se repite con la tarjeta K3. Desde hace unos días sus propietarios se quejan en diversos foros de Internet de la inutilidad de la tarjeta. Hemos de señalar que estas tarjetas tienen un origen muy oscuro. Sus fabricantes se esconden en países asiáticos o de la Europa extracomunitaria para evitar el acoso policial. En cualquier caso -para esquivar más problemas- las tarjetas se venden en blanco (sin software). Estas tarjetas se pueden usar legalmente para dispositivos como las cerraduras electrónicas de los hoteles. Por este subterfugio legal sus fabricantes se evaden de la justicia. Pero quien compra una de estas tarjetas sabe lo que quiere. K3 ha llegado a venderse por 100 euros en muchas tiendas de Europa: una barbaridad si sabemos que estas tarjetas en blanco -en cuanto al hardware que llevan- no valen más de 20 euros. K3 ha estado operativa durante unos pocos meses para pasar a la más absoluta oscuridad. Mientras la tarjeta se vendía a los mayoristas, alguien del staff K3 subrepticiamente filtraba a Internet los archivos que lo descodificaban todo. Esto hacía que la demanda se disparase. Una vez vendidas a las tiendas las últimas unidades de K3, el staff K3 ha dejado de filtrar los archivos necesarios para el funcionamiento de la tarjeta. Esto ha tenido una repercusión muy grave en quienes gastaron 100 euros en esta tarjeta: K3 ahora es una tarjeta casi inútil. Esto mismo sucedió en el pasado con tarjetas como Knotcard 1 y Knotcard 2 (¿antecesoras de la K3?). La gente que compra estos productos sabe que en cualquier momento la tarjeta dejará de funcionar (a veces no duran las tarjetas ni dos meses). En cualquier caso la situación sólo puede beneficiar a una de las tres partes:

- Fabricantes. Son los verdaderos beneficiados de la venta. Ellos fabrican en un país asiático un número limitado de tarjetas. Después ponen en las tiendas las tarjetas (a veces esta gente es propietaria también de alguna tienda), se retiran con los millones dejando sin soporte a los clientes y su negocio ha salido perfecto. En unos meses volverán bajo otra identidad con otra tarjeta y harán lo mismo.

- Mayoristas y tiendas. Si no han logrado vender todo o casi todo el stock de las tarjetas, es muy probable que tengan pérdidas cuantiosas. Tengan en cuenta que cuando una tarjeta como K3 se queda sin soporte porque sus fabricantes dejan de filtrar a Internet los archivos, esa tarjeta ya no tiene ninguna posibilidad de comercialización. ¿Quién va a comprar un producto que se queda sin servicio? Después del fiasco de la Knotcard, muchas tiendas dejaron de vender estas tarjetas.

- Clientes. Es la parte más débil de la cadena. Pagan verdaderas barbaridades por estos productos ilegales. Al final siempre salen perjudicados y los foros se llenan de insultos contra los fabricantes de las tarjetas. A pesar de todo, muchos de ellos volverán a comprar la próxima tarjeta que salga al mercado y pasará lo mismo. Algunos clientes aducen que en unos pocos días con una de estas tarjetas ya han amortizado su compra, pero este razonamiento económico no tiene en cuenta las veces que la tarjeta se queda fuera de servicio y los eventos que ellos jamás comprarían si estuvieran abonados legalmente a los canales de pago.

El equipo de Satellite World.

1 comentarios:

Mr. Kudelski dijo...

Complementamos la información ofrecida con la aparición de nuevos softwares emuladores para K3 desde la publicación de la noticia. Esto significa que K3 aún es operativa y todavía no conocemos su fecha de caducidad. Es verdad que K3 ha perdido potencia: ahora no puede descodificar Digital +, TV Cabo y TPS. A pesar de que sus fabricantes aún le dan vida a la tarjeta, seguimos opinando lo mismo que en la información de cabecera: esta tarjeta dejará de funcionar en cuanto no interese su venta y los clientes se quedarán sin ayuda y soporte. Una posible causa de su desaparición sea la clonación por parte de otro grupo de la competencia, como sucedió con las antiguas Knotcard.